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martes, 8 de julio de 2008

Shetland



Con mucha tranquilidad flotaba sobre el mar. Sin prisa pero sin pausa, navegó a su manera durante un breve espacio de tiempo, nos miró sin inmutarse tomando un rumbo opuesto al nuestro.

sábado, 5 de julio de 2008

Shetland


Nos mira con curiosidad, y si te aproximas no dudará en zambullirse en el frio mar. Me sorprendió el color de su piel.

viernes, 4 de julio de 2008

Shetland



Tercera entrega. Una foto que no hace justicia a lo que yo pude vivir allí. Pero con todo y con eso, una magnífica imagen, una foto para abrir perfectamente un reportaje de aquellas islas.

jueves, 3 de julio de 2008

Shetland



Me encanta esta imagen, y más teniendo en cuenta las dificultades que tuve para hacerla. En un barco en movimiento, con un objetivo 400 mm y con duplicador 1.4, sin lugar a dudas un fralecillo que corría que se las pelaba. Fue la única imagen válida de la serie, las demás estaban cortadas o desenfocadas. Tuve suerte.

miércoles, 2 de julio de 2008

martes, 1 de julio de 2008

Shetland

Vivimos momentos felices, doy gracias. Hacía tiempo que no me emocionaba. Hace cuarenta y cuatro años que la selección no ganaba un título importante, fue por el año 1964, el año que nací yo.

Hoy esta de moda ser español. Me alegro.

Y para todos aquellos que no vieron el reportaje de las Shetland publicado en el D7 recupero algunas de las fotos, espero que os gusten.

Campeones... oeeee... oeeee.. oeeee.

jueves, 22 de mayo de 2008

Págalo

Una magnífica foto, y un gran recuerdo que me llevo de las Shetland. Esta imagen la hizo Miguel Á Barroso con mi G9, y tiene todo su mérito (el barco se movía como su … madre, tenía un contraluz importante), de composición impecable, la suerte de cara (sino mirar al págalo) estos pájaros saltaban hacía su presa (galleta) en un plis-plas, y encima tiraba en automático. Ni él se lo creía, y yo menos. Gracias Miguel, y gracias por tu colaboración en mi blog y en el de Fotógrafos de ABC. Aunque hay mucho ¡perrea! ¡perrea!, lo importante es dejar perlas cosas como estás en nuestros blogs.

Y a partir de mañana empiezo a poner las fotos de la exposición, espero que me dejes vuestras opiniones o críticas, siempre serán bien recibidas.



Foto Miguel Á. Barroso

miércoles, 21 de mayo de 2008

La playa

En verano huyo de los bosques de sombrillas y de los chiringuitos. Lo siento. Me agobio. Ya no me divierte "pasar revista a las tropas", que es como mis colegas y yo llamábamos a los paseos por la orilla del mar en busca de mucha carne o poca tela, que tanto monta. Ahora la peña ha perdido los complejos y se ven espectáculos inenarrables. Lo que me molesta es la gente, no la playa. Observad esta lengua arenosa que une Mainland con St Ninian´s Isle, en las Shetland. Un pequeño paraíso escondido. No se ven rascacielos de treinta pisos, ni chuloputas marcando tableta, ni vendedores ambulantes, ni críos chillones jodiendo con la pelota; en los acantilados cercanos anidan los fulmares. Los valientes pueden darse un chapuzón en la playa sur, caminar unos pasos y hacer lo propio en la norte. Me dijo un lugareño que la marea alta no termina de cubrir nunca el pequeño istmo, que siempre se puede cruzar al verde islote de St Ninian donde pastan las ovejas. Quizás más pronto que tarde no sea así. Lástima que el cambio climático no pueda discriminar entre arenales sepultados por el cemento y playas prístinas como ésta.

St
Ninian
's Isle

Texto Miguel Á. Barroso

martes, 20 de mayo de 2008

Todos los días son viaje

"Todos los días son viaje", escribió el poeta japonés Matsuo Basho hace más de 300 años en la primera anotación de su obra maestra, "Sendas de Oku". Basho fue uno de los creadores más brillantes de haikus, cortas y sencillas composiciones que hablan de la naturaleza y de la vida cotidiana. Versos austeros y libres. El verano pasado un compañero de ABC, Alfonso Armada, publicó un haiku diario en el periódico, un ejercicio de provocación poco habitual en estos tiempos de molicie. Pienso en la frase de Basho y en esos poemitas mientras miro esta foto sin pretensiones. El asfalto y el cielo. El poeta definía sus lecturas como "conversaciones entre el fantasma y el futuro fantasma". Por esa carretera de las Shetland pasaron dos futuros fantasmas durante su viaje de ese día.



Foto Miguel Berrocal
Texto Miguel Á. Barroso

lunes, 19 de mayo de 2008

Las focas perrean

Rodeando la isla de Noss, un pequeño islote de las Shetland que sirve de refugio a más de 100.000 parejas de aves marinas, una foca nos iba vacilando. Sacaba la cabeza del agua y la escondía, burlando el objetivo de la cámara. Entonces sonó el móvil del compañero. "Perrea, perrea". Peajes de nuestro tiempo: te localizan aunque estés perdido en el culo del mundo. "El chiki chiki mola mogollón…". Una de las tripulantes del pequeño barco pesquero en el que íbamos, probablemente nieta del patrón, se nos quedó mirando extrañada al escuchar la sintonía del teléfono. "Es la canción española para el festival de Eurovisión de este año". Y se la pusimos entera. Para qué queremos más: risas, bluetooth y envío a las amigas. "¿Peguea peguea?". "Hacer el perro, vaguear…". No terminaba de entenderlo. "Live like a lazy dog". Más risas. Le informamos de que podía ver el vídeo en YouTube. Luego pensé que el primer contacto que probablemente iba a tener esa chica con la "cultura" española era Rodolfo Chikilicuatre. Qué imagen. La foca asomó otra vez. Un segundo, o dos. Así estuvo jugando con nosotros un buen rato hasta que la cazamos. Luego vimos a sus congéneres tumbadas en unas rocas, gordas, perezosas, pasando de todo. Perreando.




Foto Miguel Berrocal
Texto Miguel Á. Barroso

domingo, 18 de mayo de 2008

Little Monk

Llevo más de veinte años persiguiendo frailecillos. En Escocia, Noruega, Islandia, Alaska… Recuerdo la primera vez que los vi: en las islas Lofoten (Noruega), unos pequeños balines negros volando a escasa distancia del agua. Mucha gente piensa que son aves de buen tamaño al ver los primeros planos que publican las revistas de naturaleza, pero su talla apenas supera un palmo. Llevaba unos prismáticos discretos y una vieja Yashica de arrastre manual, herramientas con las que hice lo que pude. Por la noche mis colegas y yo estábamos felices por haber imaginado (más que observado) a los puffins. Hoy, en Sumburgh Head, al sur de las islas Shetland, me he dado un homenaje que difícilmente podré olvidar. Sin prismáticos, pues les he espiado en sus nidos a dos o tres metros de distancia, ni cámara, pues el compañero llevaba un cañón con el que podía robarles el alma. Sentados en una mullida hierba al borde del acantilado, parecía que estábamos dentro de un documental de la BBC. Ayer un guía me preguntó cómo se llaman los puffins en español. “Frailecillos”, le dije. “Little monks”. Le hizo tanta gracia que me pidió que se lo escribiera. “Realmente parecen pequeños frailes”. Y ya tuve que traducirle el nombre de los demás habitantes de estas costas.


Foto Miguel Berrocal
Texto Miguel Á. Barroso

sábado, 17 de mayo de 2008

La finca


Una historia habitual: un personaje vive sus últimos días en un pueblecito perdido en la costa, lejos de su cuna, y decide que lo entierren allí cuando muera. Otros piden que sus familiares y amigos esparzan sus cenizas en el mar, o a los pies de una montaña. Recuerdo un viaje de trabajo a Galicia con un compañero. “Vamos a pasar junto al muro de una iglesia donde siempre que hago esta ruta veo al mismo abuelo sentado”, me dijo. Pero en esa ocasión no estaba. “Habrá pasado a la finca”, añadió, señalando el cementerio que había junto al templo. Es curiosa la preocupación de mucha gente sobre el destino de sus huesos, sean creyentes o santos laicos. Yo, por ejemplo, ya he dado instrucciones y amenazado a mis herederos con que les perseguirá mi fantasma si no cumplen mis deseos. Pero… ¿por qué querría el tipo del principio descansar junto al mar, acaso los muertos pueden disfrutar de las vistas? ¿Las cenizas hacen submarinismo? Escribamos un epitafio grande, simbólico, para que nos recuerden durante un tiempo… aunque el camino sea igual para todos, no hay pérdida, lleva a la finca, como en este rincón de las Shetland donde algunos quisieron quedarse para siempre.

Texto Miguel Á. Barroso
Foto Miguel Berrocal

viernes, 16 de mayo de 2008

¡Por Dios, que esto es la apertura!

El mar como un plato, el cielo como la panza de un burro, las horas cayendo en un cesto, los fulmares escoltando el barco… y, de repente, tras doblar un acantilado, todo cambia: se levanta un fuerte viento y nos vemos cabalgando las olas bajo una nube de alcatraces, despeinados, descosidos y nerviosos, disparando a las rocas, al faro, a las espumas, a las aves, “por Dios, que esto es la apertura”, resbalamos, nos tumbamos en el suelo de la cubierta, cambiamos los objetivos de las cámaras, “déjame sitio para el titular”. Algunos pasajeros echan la mascada por la borda. Un págalo persigue a un alcatraz y le obliga a soltar los peces que llevaba en el pico. Los frailecillos huyen corriendo sobre las aguas dejando un rastro de chapoteos. Al cabo de un rato se acaba el subidón, vuelve la calma, pero nace la duda: ¿podremos explicar esto con imágenes y palabras?



Foto Miguel Berrocal
Texto Miguel Á. Barroso

jueves, 15 de mayo de 2008

Qué bonito (y misterioso) es el amor

La capilla de Roslin, al sur de Edimburgo, saltó a la fama por “El código Da Vinci”. Un catálogo de símbolos religiosos y paganos se esconde en su interior para los aficionados al esoterismo, aunque no hay constancia de que los huesos de María Magdalena, es decir, el Santo Grial (según Dan Brown), descansaran en su cripta alguna vez. Como no me sentía cómodo bajo la bandera del relativismo izada en el último post entré en Roslin buscando algo que tuviera la categoría de sagrado, de indiscutible, un asidero, un faro, una referencia… No lo encontré en el gesto burlón de los misteriosos green men labrados en la piedra, ni en el reproche de las abuelas del inserso escocés que nos pedían explicaciones por hacer fotos prohibidas. No. En mitad de la nave central una pareja se abrazaba y se besaba como si los espíritus que habitan en la capilla les animaran a ello. Tal vez esos amantes se sentían imbuidos por la magia del lugar. ¿Bendecidos o condenados? En Roslin valen todas las miradas. El green man pagano les aplaudiría; el diablo, en cambio, se los llevaría detenidos. El fotógrafo, antes de meterse en debates éticos, apuntó y disparó.

Foto Miguel Berrocal
Texto Miguel Á. Barroso

Miguel Berrocal

"Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla".

Confucio

551 AC-478 AC. Filósofo chino