
Santiago Córcoles, sólo puedo decir que fue toda una experiencia trabajar con él, aprendí mucho y me sirvió más tarde para afrontar nuevos retos en otros conflictos o informaciones. Aunque no consiguió aficionarme a la fruta, menos mal que teníamos las raciones de alimentación del ejercito americano, sino hubieramos pasado más hambre que Carracuca.